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Descrição
Baixo: Kike Eizaguirre
Refrão: José Losada
Trombone: César Guerrero
Acordeão: Cuco Pérez
Violino: Diego Galaz
Bateria: Enzio Filippone
Teclados: Iñaki Quijano
Refrão: José Losada
Guitarra: José Ordoñez
Guitarra: José de Castro
Baixo, Programador: Kike Eizaguirre
Refrão: Loli Abadía
Percussão: Luis Dulzaides
Trompete: Raul Miguel
Arranjador: Kike Eizaguirre
Compositor: Ramón Melendi Espina
Letra e tradução
Original
En el asiento de un coche antiguo, abandonado en un desguace en el olvido.
Con un canuto entre los dedos, cara de malo y con sombrero de vaquero y sin pistolera, que le dan miedo y en su cuerpo no cabían ya más secuelas.
De china que le cayeron, siempre decía gritando al cielo, que algún día sería tan niño como fue Billy el Pistolero.
Que en su caballo cabalgaba to' lo día, y desde su barrio hasta la
Plaza de la Alegría, donde encerraba el pasado dentro de una papelina, donde soñar es tan caro como barata es la luz del día.
Fue gran figura de la amargura, bebía a pelo pequeñas dosis de locura.
Se confesaba en un estanco, iba a la iglesia pa' fumarse uno a uno to' los pecados.
Papel de biblia liado, sin darse cuenta llegó a la meta.
De to' lo desamparado, siempre decía gritando al cielo, que algún día sería tan niño como fue Billy el Pistolero.
Que en su caballo cabalgaba to' lo día, y desde su barrio hasta la Plaza de la Alegría, donde encerraba el pasado dentro de una papelina, donde soñar es tan caro como barata es la luz del día.
Siempre decía gritando al cielo, que algún día sería tan niño como fue Billy el Pistolero.
Que en su caballo cabalgaba to' lo día, y desde su barrio hasta la Plaza de la Alegría, donde encerraba el pasado dentro de una papelina, donde soñar es tan caro como barata es la luz del día.
Que en su caballo cabalgaba to' lo día, y desde su barrio hasta la Plaza de la Alegría, donde encerraba el pasado dentro de una papelina, donde soñar es tan caro como barata es la luz del. . .
Tradução em português
No banco de um carro velho, abandonado em um ferro-velho no esquecimento.
Com uma junta entre os dedos, cara feia e com chapéu de cowboy e sem coldre, o que o assusta e seu corpo não aguentava mais consequências.
Quando caíam sobre ele, ele sempre dizia, gritando para o céu, que um dia seria tão criança quanto Billy, o Pistoleiro.
Que ele cavalgou o dia todo, e de sua vizinhança até o
Plaza de la Alegría, onde o passado estava encerrado num pedaço de papel, onde sonhar é tão caro quanto a luz do dia é barata.
Ele era uma grande figura de amargura, bebia pequenas doses de loucura.
Ele se confessou em uma tabacaria, foi à igreja fumar todos os seus pecados, um por um.
Empacotou papel bíblico, sem perceber atingiu o objetivo.
De todo o desamparo, ele sempre dizia, gritando para o céu, que um dia seria tão criança quanto Billy, o Pistoleiro.
Que cavalgou o dia todo e do seu bairro até a Plaza de la Alegría, onde colocou o passado num pedaço de papel, onde sonhar é tão caro quanto barato é a luz do dia.
Ele sempre dizia, gritando para o céu, que um dia seria tão criança quanto Billy, o Pistoleiro.
Que cavalgou o dia todo e do seu bairro até a Plaza de la Alegría, onde colocou o passado num pedaço de papel, onde sonhar é tão caro quanto barato é a luz do dia.
Que cavalgava todos os dias e desde o seu bairro até à Plaza de la Alegría, onde encerrava o passado num pedaço de papel, onde sonhar é tão caro como a luz é barata. . .