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Pequeños Fuegos por Todas Partes

5:00Álbum BALANCE [PARTE UNO] 2026-03-03

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Descrição

Produtor: Hamza Al-Jaziri

Compositor: Oscar de la Torre Galán

Compositor: Juan Francisco Prieto Sánchez

Compositor: Domingo Antonio Edjang Moreno

Compositor: Javier Diaz Rodríguez

Letrista: Oscar de la Torre Galán

Letrista: Juan Francisco Prieto Sánchez

Letrista: Domingo Antonio Edjang Moreno

Letrista: Javier Diaz Rodríguez

Letra e tradução

Original

Club 4.

Lo bueno tarda en volver y tú no.

¡Yo!

Como que no se acaba nunca, si casi no importa, la vida le saca punta, respuesta, pregunta.

Problemas diminutos a millares son serios y no quedan minutos pa' apagar los incendios, pa' pagar las cuentas, pa' agarrar la manguera y sofocar las deudas, pa' contarte un cuento sin final sangriento ni agua pal' sediento, ni siquiera pa' llevarle a buen puerto.

Ni la orilla se divisa a lo lejos, que la luz va escondiendo su rastro y la arena con la que tapar los fuegos cae entre mis dedos porque ya no doy abasto.

La alegría es un resto en mi rostro, la tensión deja un loco en mi gesto, los pies por arde el tiesto, metal de regusto y el foco se propaga cuando prende un nuevo arbusto.

Y la chispa eras tú, la hipoteca y el horario, las hojas que no vi del calendario, la charla vacía que me decía que perdía las horas y te enamoras y se vuelve rutinario.

Y aquella sangría que nos hacíamos, la falta de salario, que nunca ganaría al solitario, que ya todos los días serían treces y martes, apagando pequeños fuegos por todas partes.

Problemas diminutos a millares son serios.

Treces y martes.

Ya no doy abasto.

Pequeños fuegos por todas partes.

Ahí veo un fuego, ahí otro fuego, corro a apagar el primero y surge uno nuevo. Yo tenía un plan, pero es que hay fuego y no llego.

Necesito siempre más tiempo y no puedo.

Necesito siempre más tiempo y lo invierto en sofocar todo el rato incendios pequeños.

No son muy grandes, pero es que hay cientos de ellos.

Y eso es extraño, porque es que pienso que creo que ahora prefiero un fuego grande, de esos que te indican a qué debes enfrentarte. Llámame

Nerón, con mi lira grito: «Arde».

Cuando el fuego es uno, sabes dónde hay que centrarse.

Es más fácil quemarse con pequeños fuegos por todas partes, porque están y no parecen importantes, porque apagas uno y nadie te aplaude, porque como si tu esfuerzo no bastase.

Alguien que me aclare cómo se hace pa' que paren de extenderse más, va.

Nacen y se expanden como si alguien se esforzase en castigarme más y más.

Basta, ya no me importa, dejo que arda, que el pasado se haga paz con esas llamas, que mi yo de antaño se consuma y nazca mi alma nueva donde le plazca. Y das y das y das, pero todos te piden más y más y más.

Solo quiero tranquilidad, quietud y paz. Y ahora resulta que es mental, no es un lugar.

El cuerpo del rey vikingo en la balsa, el arquero prende la flecha y la lanza, la parábola que dibuja en el aire y el fin. Pequeños fuegos por todas partes.

Que la mitad de fuegos están en la mente, que se vencen con los pies descalzos y mirando al frente.

Eso lo sé desde que entré tente, traigo un tente en pie de qué se siente cuando ser valiente ya no es suficiente, cuando apagas uno y aprende el siguiente y ni ausente o fuerte puedes detenerle y dejas que te queme lentamente.

Vente a verme, porque hay abrazos que alejan la muerte, porque hay caricias que me han dado suerte.

Hablo de aceptar la verdad de repente, hablo de que hay nos que son nos para siempre, hablo de que el tiempo no lo cura todo, hablo de estar solo rodeao' de gente, hablo de estar loco y roto y sentirse con otros como si tu rostro fuera transparente. Te juro que no puedo a veces, son demasiadas redes para este pez.

Todo saldrá bien cuando lo empieces, pero ¿cómo acaba el caso si todos son jueces?

Sé que quieres saltar, pero no debes. Sé que quieres volar, pero no puedes.

Mi consejo es andar hasta donde ves y apagar con tus pasos los revés.

Dime algo que no sepa de amigos, de deudas, de noches sin ella, de tragos amargos, botellas, de estar hecho mierda y tener que salir a cantar cual estrella y llorar al llegar de pena, porque hay otro fuego que apagar de cena.

Supongo que al final lo que me llena es seguir estando en pie a pesar de lo que quema.

Pero todos te piden más y más y más.

Cuando ser valiente ya no es suficiente.

A pesar de lo que quema.

Pequeños fuegos por todas partes.

Mírame, he sobrevivido al 2020 apagando fuegos, de treinta en treinta, tocado, pero no hundido.

Sigo pa'lante, en mi pecho llevo un cora que por poco no lo cuenta.

Déjame volver al nido para volver a volar como ese loco que aún se atreve a soñarlo todo. Con el mar, con amar, con el viento.

No tengo nada que perder, solo tiempo.

Y miento cuando cuento que estoy entero y tengo tanto dentro, que solo quiero que sepas que la vida es un juego, que las heridas de las almas cicatrizan en el ego.

Hoy tengo que pararme y escucharme, cuidar de no quemarme si todo arde, darte arte, ayudarte, que no veas los barrotes, sino cómo liberarte.

Hey, menuda conquista, ojalá seas tan feliz como parece en el Insta. No se trata de ganarse la vida, sino de vivirla.

Jugar a hundir la flota no es hundirla. ¿Y de qué le sirve la boca al amordazado?

Sofocar el incendio y seguir encadenado.

Queremos cosas que brillan en vez de luz, pero para las estrellas, el fugaz eres tú. Si sientes frío, habla conmigo.

Deja que mis raps te hagan de abrigo.

Yo aprendí a escribir silencios cuando le dije adiós a mi mejor amigo.

Que te sirva de cura para el alma, que te mande un mensaje como el karma.

Esas llamas te recuerdan quién eres, que nadie te convierta en el dinero que debes.

Tradução em português

Clube 4.

As coisas boas demoram para voltar e você não.

EU!

Como se nunca acabasse, quase não importa, a vida dá uma vantagem, respostas, perguntas.

Problemas minúsculos aos milhares são graves e não sobra nenhum minuto para apagar os incêndios, para pagar as contas, para agarrar a mangueira e sufocar as dívidas, para contar uma história sem final sangrento ou água para os sedentos, nem mesmo para levá-la a bom termo.

Nem mesmo a costa se vê ao longe, a luz esconde o seu rasto e a areia para cobrir as fogueiras cai-me entre os dedos porque não aguento mais.

A alegria é um resíduo no meu rosto, a tensão deixa uma loucura no meu gesto, nos meus pés porque a panela queima, o metal fica com gosto e a lâmpada se espalha ao acender um arbusto novo.

E a faísca foi você, a hipoteca e o cronograma, as páginas que não vi no calendário, a conversa vazia que me disse que eu estava perdendo horas e você se apaixona e isso vira rotina.

E aquele sangramento que fizemos, a falta de salário, que nunca venceria o solitário, que todos os dias agora seriam treze e terça-feira, apagando pequenos incêndios por toda parte.

Pequenos problemas na casa dos milhares são sérios.

Décimo terceiro e terça-feira.

Eu não aguento mais.

Pequenos incêndios por toda parte.

Lá eu vejo um incêndio, ali outro fogo, corro para apagar o primeiro e surge um novo. Eu tinha um plano, mas há fogo e não consigo.

Sempre preciso de mais tempo e não consigo.

Sempre preciso de mais tempo e invisto para apagar pequenos incêndios o tempo todo.

Eles não são muito grandes, mas existem centenas deles.

E isso é estranho, porque acho que prefiro um grande incêndio agora, do tipo que diz o que você deve enfrentar. me ligue

Nero, com minha lira grito: “Queime”.

Quando o fogo é único, você sabe onde se concentrar.

É mais fácil se queimar com pequenos incêndios em todos os lugares, porque eles estão lá e não parecem importantes, porque você apaga um e ninguém te aplaude, porque como se o seu esforço não bastasse.

Alguém me explique como impedir que eles se espalhem ainda mais, por favor.

Eles surgem e se expandem como se alguém estivesse tentando me punir cada vez mais.

Chega, não me importo mais, deixo queimar, deixo o passado fazer as pazes com aquelas chamas, deixo meu antigo eu ser consumido e minha nova alma nascer onde quiser. E você dá e dá e dá, mas todo mundo te pede cada vez mais e mais.

Eu só quero tranquilidade, quietude e paz. E agora acontece que é mental, não é um lugar.

O corpo do rei viking na jangada, o arqueiro acende a flecha e a lança, a parábola que desenha o ar e o fim. Pequenos incêndios por toda parte.

Que metade dos incêndios está na mente, que se supera com os pés descalços e olhando para frente.

Eu sei que desde que entrei em tente, tenho nos pés a sensação de como é quando ser corajoso não é mais suficiente, quando você desliga um e aprende o próximo e nem ausente nem forte você consegue pará-lo e deixa isso te queimar lentamente.

Venha me ver, porque há abraços que afastam a morte, porque há carícias que me deram sorte.

Estou falando sobre aceitar a verdade de repente, estou falando sobre existirmos nós que somos para sempre, estou falando sobre o tempo não curar tudo, estou falando sobre estar sozinho cercado de pessoas, estou falando sobre ser louco e quebrado e sentir-se com os outros como se seu rosto fosse transparente. Juro que às vezes não consigo, tem rede demais para esse peixe.

Tudo ficará bem quando você começar, mas como o caso termina se todos são juízes?

Eu sei que você quer pular, mas não deveria. Eu sei que você quer voar, mas não pode.

Meu conselho é caminhar até onde você vê e evitar os contratempos com seus passos.

Me conte algo que não sei sobre amigos, sobre dívidas, sobre noites sem ela, sobre bebidas amargas, garrafas, sobre estar na merda e ter que sair e cantar como uma estrela e chorar quando chegar de luto, porque tem outro fogo para apagar para o jantar.

Acho que no final o que me satisfaz é continuar de pé apesar do que queima.

Mas todo mundo te pede cada vez mais e mais.

Quando ser corajoso não é mais suficiente.

Apesar do que queima.

Pequenos incêndios por toda parte.

Olhe para mim, sobrevivi a 2020 apagando incêndios, trinta de cada vez, tocados, mas não afundados.

Sigo em frente, no peito carrego um coração que quase não contou.

Deixe-me voltar ao ninho para voar novamente como aquele maluco que ainda ousa sonhar tudo. Com o mar, com amor, com o vento.

Não tenho nada a perder, apenas tempo.

E minto quando digo que sou inteiro e tenho tanta coisa dentro de mim, que só quero que você saiba que a vida é um jogo, que as feridas das almas cicatrizam no ego.

Hoje eu tenho que parar e me ouvir, cuidar para não queimar se tudo queimar, te dar arte, te ajudar, para que você não veja as grades, mas como se libertar.

Ei, que conquista, espero que você esteja tão feliz quanto parece no Insta. Não se trata de construir uma vida, mas de vivê-la.

Brincar de afundar a frota não é afundá-la. E para que serve a boca do homem amordaçado?

Apague o fogo e permaneça acorrentado.

Queremos coisas que brilhem em vez de luz, mas para as estrelas quem dispara é você. Se você sentir frio, fale comigo.

Deixe meus raps abrigarem você.

Aprendi a escrever silêncios quando me despedi do meu melhor amigo.

Que sirva de cura para sua alma, que lhe envie uma mensagem como o carma.

Essas chamas lembram você de quem você é, não deixe ninguém transformá-lo no dinheiro que você deve.

Assistir ao vídeo El Chojin, AMBKOR, ZPU, Locus, Club 4 - Pequeños Fuegos por Todas Partes

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